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La última reunión entre los presidentes de China, Xi Jinping, y de Rusia, Vladímir Putin, celebrada en la capital del gigante asiático, marcó un antes y un después en las relaciones internacionales y la concepción del mundo multipolar. En conferencia de prensa Putin explicó cuál debía ser la base del comportamiento entre países, sean las grandes economías o las naciones de mediano o poco desarrollo.
Ni las guerras ni las sanciones deben formar parte de la agenda de este mundo. Al respecto, Putin hizo hincapié en las devastadoras consecuencias de las medidas occidentales para la economía mundial.
Argumentó que el futuro del planeta depende de toda la humanidad, y Rusia y China son un componente importante. Sobre la guerra en Ucrania, calificó de «sincero» el deseo de China de solucionar la crisis, para lo que «ofrece opciones diferentes, y se comporta de una manera muy flexible».
Afirmó que su país está dispuesto a participar en las conversaciones de paz sobre Ucrania, y recordó que Rusia no está invitada a la conferencia que sobre el tema se celebrará en Suiza. Está claro –dijo–, que allí se pretende «reunir al mayor número posible de delegaciones, declarar que [algo] está acordado con todos, y luego presentarlo a Rusia como un ultimátum».
Moscú no permitirá que le impongan un ultimátum, advirtió. Insistió en que las sanciones contra su nación «causan un daño directo a toda la economía mundial».
A medida que las autoridades de ee. uu. socavan la confianza en el dólar, por razones políticas, están debilitando la herramienta principal y más importante de su poder: el propio dólar. Recordó que los europeos no aplican medidas restrictivas contra Estados Unidos, mientras que los propios estadounidenses las aplican contra los operadores económicos del Viejo Continente.
La economía alemana, por ejemplo, ya trabaja a pérdida, la francesa se tambalea al borde de la recesión. Si la economía alemana estornuda, si se siente mal, toda la de Europa le seguirá, cuando menos, no muy sana».
Al contrario, Rusia pasa a realizar sus liquidaciones en monedas nacionales, y es imposible detener ese proceso, declaró. El mandatario eslavo dijo que «la economía de China va creciendo y requiere más recursos energéticos para mantener este crecimiento».
En 2014, la Corporación Nacional de Petróleo de China selló un contrato por 30 años con la compañía de gas rusa Gazprom, para importar 38 000 millones de metros cúbicos anuales por el gasoducto Fuerza de Siberia, de casi 3 000 kilómetros. En 2020, la empresa comenzó a evaluar la posibilidad de aumentar en otros 50 000 millones de metros cúbicos anuales ese tránsito de gas mediante el gasoducto Fuerza de Siberia 2, así como su paso a través de Mongolia, por la tubería Soyuz Vostok.
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