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Una niña de apenas cinco años y un piano de juguete que parecía, a sus ojos, el instrumento musical más excelso del planeta. Una niña a la que no le apetecía salir al recreo, sino interpretar, en ese piano –sin conocimiento alguno– las melodías aleatorias aprendidas.
«En ese entonces, la maestra le dijo a mi mamá: “¿Usted no se ha percatado de la inclinación y las condiciones que tiene su hija para la música?”
«A los siete años ingresé en el Conservatorio de La Habana, y hasta el sol de hoy».
Así lo evoca Digna Guerra Ramírez, directora del Coro Nacional de Cuba, como quien se sabe, eternamente, ligada a la música, batuta en mano.
Cuando inauguraron la Escuela de Canto Coral de La Habana, realizó la prueba en el propio Conservatorio, para instruirse en dirección coral, y a la par estudiaba la carrera de piano.
El coro de la Radio y la Televisión fue el primero que dirigió, en el año 1965, «una experiencia diferente, retadora, con la presencia de Rosita Fornés».
Posteriormente, pasó a tutelar la coral de la Ópera Nacional, y no fue hasta el 2 de enero de 1975 que la nombraron directora del Coro Nacional de Cuba.
Consciente de que en su trabajo, a través de diferentes voces, se refleja la cubanía, para ella ser la representante de tan ilustre grupo musical supone más que compromiso con la cultura: es enriquecer al país con el género musical y mantener «el estatus que tenía el coro, con la dirección de Serafín Pro. Dirigirlo ha sido como la vida misma; siempre lo digo, no puedo vivir sin este grupo».
El pasado 29 de abril la también profesora titular del Instituto Superior de Arte recibió la condecoración de Heroína del Trabajo de la República de Cuba: «Fue un día grandísimo para mí, porque hay muchas personas valiosas en Cuba, con numerosos resultados en su trabajo, y que de pronto yo sea la galardonada constituye un gran honor», explicó a Granma.
«Quisiera que se sintieran representados, con ese premio, todos los artistas. Además, simboliza una inyección, un nuevo impulso en mi trabajo, que agradezco de corazón. Estoy muy feliz y orgullosa».
En su figura se congregan muchas mujeres. Sobre el rol de ellas y de las que fueron condecoradas por la obra de toda la vida, Digna Guerra añadió: «Desde el triunfo de la Revolución la mujer tiene un papel destacado en nuestro país, se le reivindicó, y nosotras nos sentimos parte de todos los procesos».
A la juventud le sugiere que «sea respetuosa con su trabajo, sobre todo disciplinada, que lo adoren cada día. Yo creo que esa es la clave. Los jóvenes me alimentan, si bien yo trato de brindarles todo mi conocimiento, es un intercambio, porque también me nutren de sabiduría, y lo ratifico con los miembros del Coro Nacional».
Digna no se visualiza sin su coro, sin su batuta en la mano, sin su familia, principalmente su hija, fiel acompañante en todas las aventuras. Para Digna la música representa lo más grande, es sagrada y siente un respeto absoluto por ella.
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